viernes, 4 de marzo de 2011

Curriculo

La vida suele ser extraña, sé que esa no es una muy buena frase para iniciar un texto de este tipo pero creo que es lo que mejor describe a la vida, la vida es extraña.

Como tal puedo decirle, ya en confianza, no soy la mejor persona de mi generación o de mi carrera. Creo que tampoco podría considerarme alguien sobresaliente lo único que se hacer es analizar las cosas y obsesionarme enfermizamente con las cosas que me llegan a llamar la atención, sus detalles y su funcionamiento; me llego a casar con una idea y no al desecho hasta que haya comprobado que no es útil, estudio aquello que me interesa al extremo de tratar de hacerlo y lo que no me llama la atención me puede pasar de largo aunque realmente me afecte. Esto naturalmente me ha causado una gran cantidad de problemas en mis años de escuela general debido a que me concentraba en aquellas nimiedades que no iban de acuerdo con la visión educativa de mi escuela

Esto cambio un poco al llegar a la universidad ya que la carrera que estudio me interesa, primera razón por la que la estudio aunque suene obvio, aunque sigue habiendo asignaturas que no me interesan y a las cuales no puedo o no deseo ponerles la atención necesaria. Aun así la vida me ha enseñado, a la mala, que todo lo que se hace es necesario o importante en cierta manera por lo cual aunque algo no me interese de momento me dedico a hacerlo; tal vez no con la misma pasión que con lo que hago pero lo llego a hacer.

Pero por qué digo cosas que se hacer; y no digo habilidades o defectos; el hecho de que no quiera darles un valor es porque la vida es rara. No me malentienda, la vida puede llegar a tener una lógica, un sentido pero eh pasado por tantas situaciones (laborales, sociales, escolares, etc.) que me eh dado cuenta que el decir que algo es una virtud no siempre es verdad y viceversa los defectos en algún lugar son buenos.

En ejemplo que me viene a la mente fue cuando me dedique al oficio de mesero el verano pasado. Usualmente me encanta defender mis puntos de vista hasta que ya no se pueda y admita que estoy en lo incorrecto, en la meseria (y en general en casi todos los empleos donde uno da un servicio) decirle al cliente cuando es un imbécil no es bueno. Durante los casi tres meses que estuve trabajando mi jefe me regaño unas 30 veces por decirle al cliente cuando estaba mal o cuando pedía cosas incoherentes. Pero cuando eh trabajo en asuntos de consultoría, todavía no a nivel profesional, el decirle a un cliente cuando es incoherente es demasiado bueno. Este es un ejemplo de una virtud que se convierte en un defecto cuando cambia de contexto.

Y esto no se limita a solo ese trabajo, de manera no oficial, y usualmente en el pequeño pueblo al que pertenezco, eh sido un barrendero, lavacoches, mesero, papelero, maestro de física, maestro de literatura, maestro de fotografía, actor, comediante, viene-viene… eh sido muchas cosas pero y en todas y cada una de ellas eh visto como algunas de mis virtudes se han transformado en horribles defectos que me cuestan el empleo.

Si realmente pudiera adjudicarme una virtud lo único que me adjudicaría es la capacidad de adaptarme a algunas formas y estilos de trabajo o vida como los necesite. Es cierto que otros serán menos m aniacos que yo, más inteligentes, rápidos pero dudo que más dedicados o obsesionados con lo que hacen. Si eso es lo que busca créame no creo que pueda encontrar otro como yo

No hay comentarios:

Publicar un comentario